SOBRE PARTOS, TRABAJO Y VISITAS HOSPITALARIAS

SOBRE PARTOS, TRABAJO Y VISITAS HOSPITALARIAS

¿Qué puedes hacer en el hospital cuando te encuentras bien pero tienes que quedarte ingresada? Supongo que puedes llamar a tus amigos, responder emails… Después de un rato, piensas “Bueno, tal vez escribir una entrada para el blog no es mala idea”.

Di a luz a mi hija hace 3 días. Tuve que someterme a una cesárea así que tendré que quedarme aquí hasta pasado mañana. Me siento muy bien y estoy lista para volver a casa, pero el bebé tiene un poco de ictericia y se lo han llevado a la enfermería para darle su primer baño de sol. Así que me he quedado sola en mi habitación, sin mucho que hacer aparte de ver la tele. Hay un único canal en inglés, la CNN, y pasar 24 horas viendo las mismas noticias una y otra vez, cansa un poco ;) Resulta que las noticias no suceden o cambian tan a menudo como yo creía.

Algunos amigos han prometido venir a verme esta tarde, así que estaré más entretenida pero, mientras tanto, aburrida, aburrida, aburrida… Mis dos hijos nacieron en Londres. Allí resultaba mucho más entretenido porque un montón de familiares venían, desde España, a vernos al hospital. Aquí, tan lejos y donde no es tan habitual como en España acercarse a ver a familiares y amigos en el hospital, las visitas que recibes son muy contadas. Quienes vivís en el Reino Unido sabéis que, allí, es muy común que los futuros papás visiten el hospital antes de dar a luz, para conocer las instalaciones y a la gente que te va a atender. Esto no es habitual en España, ¿verdad? Cuando visité el hospital del Reino Unido antes de mi primer parto, le dije a la persona que nos acompañaba “Como sabe, somos españoles y las familias españolas somos un poco ovejas. Donde va una, van todas. Espero recibir unas cuantas visitas durante mi estancia, ¿está bien?”. “Claro, ¡no hay problema!” respondío Jane, la matrona que me dio el tour.

El día después de dar a luz, 11 de mis RUIDOSOS parientes españoles aparecieron en el hospital a la vez. Aquello era lo que yo esperaba y lo que había querido decir cuando pregunté a Jane si podía recibir visitas. Pero está claro que Jane no lo entendió así. “¿Les importaría esperar su turno y no entrar todos a la habitación al mismo tiempo?”, les pidió. Así que fijamos el punto de encuentro en el restaurante frente al hospital, donde acamparon los siguientes dos días. Fue una fantástica reunión familiar, sólo igualada por las celebradas en Navidad.

Me temo que esta vez no va a ser así y voy a tener que buscar algo para entretenerme los dos días que me quedan aquí. Tal vez sólo tengo que volver al trabajo antes de lo esperado…

Posted on 28/10/2014 Home, Vamos a pingüinear/Penguin... 0 654

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