ORGULLOSA DE LOS HONGKONESES

ORGULLOSA DE LOS HONGKONESES

Las últimas dos semanas han sido un tanto atípicas en Hong Kong. No hemos trabajado mucho porque hemos tenido unos días de vacaciones y la isla se ha paralizado debido a las manifestaciones de la Revolución de los Paraguas. El objetivo de este blog no es analizar la situación política, pero sí me gustaría hablaros sobre algo que ha llamado, no sólo mi atención, sino la de todo el mundo. Y gira en torno a lo civilizados que son los hongkoneses a la hora manifestarse.

Viniendo de un país y un continente en donde la mayoría de las protestas conllevan violencia y destrucción de la propiedad privada, es maravilloso ver cómo la gente puede manifestarse y llamar la atención de los medios de comunicación de todo el mundo sin romper ni un solo plato. Si hay algo que está consiguiendo que la población de la isla se esté enamorando de este nuevo movimiento es, sin duda, lo civilizadas y bien organizadas que están siendo las manifestaciones.

Poco después de que empezasen las concentraciones, afloraron numerosas iniciativas que nos dan muestra del civismo y comportamiento de los manifestantes en la calle. Se colocaron, por ejemplo, diferentes ubicaciones para la recogida de basura, entre ellos varios puntos de reciclaje utilizados especialmente para los paraguas rotos, separando plástico, metal y piezas de tela.

Los manifestantes son principalmente estudiantes, muchos de ellos de secundaria que acuden a las concentraciones con sus uniformen de clase. Durante las horas lectivas, puedes ver a cientos de ellos sentarse y hacer los deberes. No sólo eso, sino que también puedes ver a adultos con carteles que dicen “¿Necesitas ayuda con tus tareas de Matemáticas o Inglés? Encantado de ayudarte”. Hay incluso una “zona de estudiantes” donde pueden conectarse a Internet y utilizar los ordenadores allí dispuestos, para poder hacer los deberes.

No es sólo que los manifestantes estén utilizando su tiempo de forma constructiva, también están siendo extremadamente respetuosos. SI te acercas por la zona, encuentras por doquier cartelería pidiendo disculpas por las molestias que las concentraciones puedan ocasionar a la población local.

Estés o no de acuerdo con sus demandas y reivindicaciones, es instructivo ver todo el movimiento. Ayer sábado, mi marido y yo dimos un paseo por la ciudad con las dos abuelas y mis tres hijos, de 4 años, 3 años y 1 mes. No hay muchos lugares en el mundo en los que, en esta situación, me hubiera atrevido a salir a pasear y hacerlo sintiéndome totalmente segura.

Hubo algunos enfrentamientos hace unos días, pero nada comparado con lo que se ve en las calles de otras ciudades de Europa. Sólo espero que la situación se solucione pronto y que los  manifestantes abandonen las calles y podamos recordar todo esto como un proceso pacífico.

Posted on 28/12/2014 Home, Vamos a pingüinear/Penguin... 0 795

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