3 NIÑOS, UN HUEVO KINDER Y LA COLA DEL SÚPER

3 NIÑOS, UN HUEVO KINDER Y LA COLA DEL SÚPER

Siempre he pensado que alguien debería escribir el manual de la cola del súper. Tendrían que estar por escrito las normas básicas para no atropellar al que está pagando.

No sé si es que yo vivo estresada o qué, pero es ponerme en la cola de la caja y la de atrás ya está empujando su cesta para ver si consigue avanzar los dos milímetros que nos separan, así que yo me echo hacia adelante los dos metros que me separan del anterior y entonces ya me empiezo a acordar de la persona desconocida que algún día no muy lejano va a escribir este bendito manual en donde la regla número 1 va a ser: Permanezcan en sus puestos hasta que el que está delante de usted no se mueva.

Soy la próxima, pongo las cosas en la cinta y la de atrás hace un gesto de dejar caer todo su peso sobre la cadera izquierda como diciendo, ya las vi más rápidas, mientras la pequeña de mis hijas se empeña en no darle el huevo Kinder a la cajera porque, según dice: Es miiiiiiíoooo.

Así que le digo: Cariño, tienes que darle el huevo porque hay que pagarlo.

Noooooo, grita mi pequeña rubita y monta en cólera. La de atrás cambia de cadera y pone un brazo en jarras. Eso me parece súper amenazante, así que le quito el huevo a la niña en un gesto de madre atlética y se lo doy a la cajera.

Volvemos a la cesta y a seguir poniendo productos en la cinta. Le digo a mi hija mediana: Hija, ¿has cogido el pan de molde? No mamá, lo ibas a coger tú. Anda porfa -le digo- vete corriendo a por él. La de atrás pone el otro brazo en jarras y el de detrás de ella los ojos en blanco. Sigo pensando en el santo personaje que escriba el manual, donde la regla numero 2 va a ser: ¿Qué más le da perder dos minutos en la cola si cuando salga de aquí se va a parar con la vecina 20 minutos a charlar de la nada más existencial?

Me gustaría verles a ellos con tres niños intentando comprar en el súper.

Vuelve mi hija con el pan de molde, la otra está todavía llorando a todo meter porque la cajera había cogido su huevo, mientras yo voy metiendo cosas en bolsas como una descosida, que estoy sudando ya más que cuando estoy en la clase de spinning .

Entre tanto mi hijo mayor decide que se aburre, así que le da un empujón a la mediana porque no entrega da el huevo Kinder y se empiezan a pegar.

Y en ese momento pierdo los nervios, la compostura y hasta el glamour y les meto un grito que oyen hasta los de la charcutería, y me convierto en esa madre que toda la vida dije que no iba a ser, la que se descontrola y le grita a los niños como una histérica. Mento a San “Seacabó”, a la Santa Paciencia que tengo y a Santa Rita, Rita, Rita lo que se da no se quita. Parezco una recién salida del psiquiátrico.

¡Quién diría cuando estoy en una reunión de trabajo tan seria y profesional que bastan 3 niños, un huevo Kinder y 2 personas en la cola para hacerme perder los papeles!

 

María José Menendez, colaboradora de PenguinBag.

Posted on 05/07/2015 Home, "Rico Rico"/Yummy Yummy 0 988

Leave a CommentLeave a Reply

You must be logged in to post a comment.

Buscar

Categorías

Anterior
Siguiente