¿DE DÓNDE ERES?

¿DE DÓNDE ERES?

Las familias expatriadas, como la nuestra, están acostumbradas a mantener conversaciones en las que hay dos preguntas que se repiten una y otra vez. En el caso de los adultos, estas presentaciones incluyen irremediablemente un “¿Cómo se llama?”, seguida de un “¿De dónde es?”. Y así al menos media docena de veces a la semana. Para los niños, la conversación se amplía a tres cuestiones, que igualmente se formulan con marcada regularidad: ¿Cómo te llamas?”, “¿Cuántos años tienes?”, “¿De dónde eres?”.

Hace algún tiempo fuimos de vacaciones a Singapur, donde visitamos los Universal Studios. Mi hijo Javi, que entonces tenía tres años, fue elegido para subir al escenario en una de las actuaciones. Y allí tuvo su primera toma de contacto con las tres famosas preguntas:
• ¿Cómo te llamas?
• Javi.
• ¿Cuántos años tienes?
• Tres.
• ¿De dónde eres?
• De Hong Kong.

De repente caí en la cuenta. Mi hijo tenía 3 años y no se sentía español, sino hongkonés. Por supuesto, pensé, ¿por qué iba a responder España? En realidad, había nacido en Inglaterra, vive desde muy pequeñito en Hong Kong y nunca ha vivido en España. Para él España es el país en el que viven sus primos y al que vamos de vacaciones.

Mis hijos son lo que aquí denominan Niños de Tres Culturas, peques que son criados en una cultura diferente a la de sus padres durante sus primeros años de vida y que, por tanto, no tienen la oportunidad de desarrollar plenamente su identidad personal y de arraigo en la cultura nativa de sus padres. La primera cultura de estos niños es la del país de origen de sus progenitores, la segunda es la correspondiente a la de la residencia actual del núcleo familiar, y la tercera es una fusión de estas dos culturas. Algunos de estos Niños de Tres Culturas tienen dificultades para desarrollar su sentido de pertenencia y no es raro oír a padres expatriados decir que quieren volver a su país de origen antes de que sus hijos lleguen a la adolescencia ya que, a esa edad, la situación puede causar problemas de personalidad, al sentirse extranjeros y ser tratados como tales en ambas culturas.

Para estos niños, la pregunta “¿De dónde eres?” tiene varias respuestas razonables. En donde vivimos existen casos muchísimo más complicados que el nuestro. La historia de un niño de cinco años bien podría ser “Mi madre es francesa y mi papá es de Italia. Yo nací en Londres, donde viví hasta los 3 años, cuando me mudé a Hong Kong. Hablo italiano, francés, inglés y chino, porque lo aprendo en el cole. El mes que viene nos vamos a vivir a Australia…”. Ahora, preguntemos a este niño de dónde es y veamos cuál es su respuesta.

Después de ver las caras del público ante su respuesta, siendo nosotros la única familia no asiática en el teatro, fue fácil adivinar que aquella no era la respuesta que esperaban. Pensé que tendría que tener una conversación con mi hijo acerca de su identidad cultural.

Cuando volvimos a casa de vacaciones hablé con Javi.

• Javi, ¿sabes cuando la gente te pregunta de dónde eres?
• Si, mami.
• Bueno, cuando te lo preguntan, no sólo quieren saber dónde vives, sino también dónde vivían tus papás cuando eran niños y qué idioma hablas en casa. Sabes la respuesta a eso, ¿verdad?
• Sí, España. ¡Pero yo vivo en Hong Kong!
• Es cierto. ¿Qué te parece si respondes que eres de España y de Hong Kong?
• ¡Vale!

Desde entonces, su respuesta automática a la pregunta fue “Soy de Hong Kong y de España”.

La semana pasada, en el ascensor, Javi y Gaby me hablaban en español. “¿De dónde son?”, preguntó un nuevo vecino. “Somos de España”, respondió Javi.

Sonreí. Tiene 5 años y creo que por fin entiende que puede elegir la respuesta en función de la situación.

Posted on 15/12/2014 Home, Vamos a pingüinear/Penguin... 0 899

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